martes, 22 de diciembre de 2009

Momentos

Como siempre

Hechos inesperados que instan a pensar en los propósitos de la vida

En un rutinario viaje de sábado

Encontré a alguien que se expresa como yo

Más allá del hecho de haber reconocido a esa persona

Me marcaron sus palabras que se sienten como mías

Pese a no ser exactamente las mismas

Fueron dichas en un monólogo teatral mientras iba en micro

Y no pude evitar hacerme con la evidencia

Paso a transcribir el que me remeció en ese momento:


Caer es crecer


A veces, a veces el miedo te cierra los ojos

La angustia te retrasa

Y la rabia, la rabia te hace perder el control

A veces los cielos se nublan

Y pareciese que todo el tiempo lloverá

Que nos convertiremos en cenizas

Y que nuestras manos no podrán encontrar algún pilar en que apoyarse

Así me sentí yo en algún tiempo

Pero me rehice cuando pude cruzar el río

Siempre estuvo alguien esperándome

Siempre alguien me amó

Sólo debí quitarme las vendas

Sólo debí usar mis piernas para correr

Cada palabra negativa era un cuchillo

Cada caricia algún dios

Ahora la tierra puede ser mía

Sólo debo proponérmelo

Sólo debo seguir

Si tu pelo se cae, aprende a usar la calvicie

Si tus lágrimas brotan fuerte, aprende e mirar el sol

Somos mucho más que eso

Somos los hijos deseados del viento

Basta de creer en el tiempo

Basta de gritar sin voz

Siempre existirá una mano

Siempre existirá un don

Pero no te quedes en las cuerdas

Porque ese, ese es un verdadero perdedor

Hay que caer para poder crecer

Hay que levantarse para poder cantar las melodías agridulces de la vida

Un día un hombre me dijo que mi trabajo era de mendigos

Que no valía, que no era un trabajo

Le respondí que la educación no sólo se encuentra en una sala de clases

Sino que en cualquier lugar donde las personas deseasen educarse

Porque nos podrán borrar nuestros pasos

Nos podrán agrandar el dolor

Nos podrán requisar la esperanza

O nos podrán opacar el sol

Pero siempre, siempre debemos levantar la frente y decir:

Yo pude, yo quise y lo logré



[Del libro: “El muerto y otros monólogos” de Miguel Solis, el propio autor que lo interpretó de forma magnifica durante mi viaje]

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